El Boletin Islamico Edicion Numero 8

“Wal-lahu anbatakum minal ardi nabaat”: Y (Allah) os originó a partir de la tierra, cual plantas. (Corán 71:17). La palabra “nabaat” significa plantas, vegetación. En este verso Allah compara a la humanidad con las plantas. El compara nuestro crecimiento/evolución en un marco físico y espiritual con el crecimiento de las plantas que es etapa por etapa. Las plantas crecen de la tierra gradualmente. Una vez que ellas alcanzan una cierta etapa, eventualmente son “retornadas” de nuevo a la tierra mediante sus semillas, polinización, muerte, etc. El ciclo es entonces repetido. Nosotros también provenimos de la tierra, crecemos en forma gradual y eventualmente retornaremos a la tierra. Y como Allah nos enseña en el Corán, seremos levantados de ella, pero este verso también se refiere a nuestra evolución espiritual. Hablando metafóricamente, Allah nos hace surgir de la “tierra”. “Tierra” en el lenguaje sagrado representa esta vida mortal, mundanal, con todos sus placeres y metas a alcanzar, como también los conceptos de una vida material como un opuesto a una vida espiritual disciplinada y todo lo que esto envuelve. Allah nos hace evolucionar de ser seres meramente físicos, materialistas “de este mundo” hacia seres espiritualmente orientados. Cuando nuestro padre Adam (Adán) fue creado, primeramente él fue creado como un ser físico y fue después que Allah sopló su “espíritu” dentro de él. Nosotros también somos creados de esta manera. Primero, somos creados de manera física en la matriz, luego recibimos “Ruh” o “espíritu” de Dios. Éste es un signo de nuestro “crecimiento” gradual aquí en la Tierra. Por tanto esto nos da a conocer que “La Tierra” no existe sino con un propósito. Es aquí cuando nos damos cuenta de ello, y es en donde debemos lograr la sublimación, dejando conceptos y preocupaciones de este mundo material y tratando de alcanzar los conceptos e intereses espirituales más elevados. Las plantas (nabaat), crecen de la tierra y evolucionan hacia la fuente de luz, pero deben ser “cultivadas”. Hay cuatro etapas fundamentales en el cultivo: 1.- limpiar o cambiar el ambiente, lo que incluye remover las malas hierbas (cosas dañinas), remover desechos internos y externos existentes en el suelo. 2.- arar la tierra de manera que esté apta para la siembra de las semillas. 3.- sembrar/plantar las semillas. 4.- nutrir/cuidar, lo cual incluye mucha luz solar y agua. Estos son los pasos básicos que debemos seguir cuando sembramos plantas o queremos hacer crecer un jardín. Pero estos también pueden ser aplicados hacia nosotros y nuestra vida espiritual como musulmanes, católicos, cristianos o cualquier otro camino espiritual que se decida seguir. En nuestra vida espiritual, es nuestra alma la que debemos cultivar. Allah dice en el Corán: “¡Por el alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia. Que habrá triunfado el que la purifique”. (Corán 91: 7-9) En el verso nueve del pasaje de arriba dice: “Qad aflaha man zak-kaaaha”, que significa: “Que habrá triunfado el que la purifique”, dentro esa “purificación” y ese ”triunfo” se encuentra “el cultivo”. La palabra “aflaha” significa (en este cuarto modo del verbo árabe): crecer, florecer, prosperar, triunfar. Pero en su primer modo “falah” significa: hendir, arar, sembrar, cultivar. Debemos cultivar nuestra alma si es que vamos a tener “éxito”. Cultivamos plantas con el fin de obtener un hermoso jardín. Por lo tanto, nosotros debemos cultivar nuestra alma con el fin de tener el jardín más excelente, “Jannah”, (El Paraíso). Ya sea que estemos cultivando la tierra o nuestra alma, debemos seguir los pasos apropiados. El primer paso en el cultivo es el de limpiar, cambiar el ambiente. Esto hace necesario remover las malas hierbas o cosas dañinas que atrasarán nuestro crecimiento espiritual. Esta era la metodología de los Profetas y Mensajeros de Dios. Primero ellos “limpiaban” de los conceptos de dioses falsos. Por lo que se refiere a la misión de Profeta Muhammad (saws) tenemos un excelente ejemplo. Él enseñaba a sus compañeros que cuando ellos introdujeran a la gente al Islam lo primero a hacer era ordenar lo que es el “Tawheed” (monoteísmo). Él les decía que

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