El Boletin Islamico Edicion Numero 8

“¿Crees que serás responsable por lo que hagas, sin importar cuán grande o pequeño sea?” “Si, pero Allah es Perdonador y Compasivo y tengo una larga vida esperándome”. “Detente Hanan... ¿Es que no te da miedo la muerte y cómo puede llegar repentinamente? Acuérdate de Hind. Ella era más joven que tú pero ella murió en un accidente automovilístico, y de la misma manera se fueron fulano y mengano. La muerte te alcanza sin importar cuantos años tengas y la edad nunca podrá ser una medida de cuando morirás”. La oscuridad del cuarto cubrió mi piel con el temor, “Temo a la oscuridad y ahora tú me haces tener miedo de la muerte. ¿Cómo piensas que ahora pueda irme a dormir? Noorah, pensé que habías prometido ir con nosotros durante las vacaciones de verano”. De forma impactante, su voz se quebró y su corazón se estremeció. “Tal vez me vaya este año en un viaje largo Hanan, pero a otro lugar. Sólo tal vez. Toda nuestra vida está en las manos de Allah y todos nosotros Le pertenecemos”. Mis ojos se llenaron de lágrimas y empezaron a deslizarse por ambas mejillas. Comencé a reflexionar en la enfermedad de mi hermana, en como los doctores habían informado a mi padre de forma privada de que no había muchas esperanzas que Noorah pudiera sobrevivir a la enfermedad, aunque esto no se le dijo a ella. ¿Quién pudo decírselo de forma indirecta?, o ¿Era que ella ya podía sentir la verdad? “¿En qué piensas Hanan?” Su voz era aguda. “¿Piensas que estoy diciendo estas cosas sólo porque estoy enferma? Uh-uh. De hecho, podría vivir mucho más que la gente que está sana. Y tu Hanan, ¿cuánto tiempo vas a vivir? ¿Veinte años tal vez?, ¿cuarenta? Y ¿luego qué?” A través de la oscuridad alcanzó mi mano y la apretó suavemente. “No existe diferencia entre nosotros; todos vamos a dejar esta vida para luego vivir en el Paraíso o agonizar en el infierno. Escucha las palabras de Allah: “…Quien sea alejado del Fuego e introducido en el Jardín habrá triunfado…” (Corán 3:185). Aturdida salí de la habitación de mi hermana, sus palabras sonaban en mis oídos: que Allah (Dios) te guíe Hanan, no olvides tu oración. Ocho de la mañana. Golpean a mi puerta, usualmente no me despierto a esta hora. Llanto, confusión. ¡Oh Allah! ¿Que pasó? La condición de Noorah se tornó crítica después del Fajr, la llevaron inmediatamente al hospital... Inna lillahi wa inna ilayhi raji´un. (Somos de Allah y a Él retornaremos) No iba a haber ningún viaje este verano, estaba escrito que iba a pasar el verano en casa. Después de una eternidad... Era la una de la tarde, mi madre llamó al hospital. “Sí, puedes venir y verla ahora”, la voz de mi padre había cambiado, mi madre podía sentir que algo había salido mortalmente mal, partimos inmediatamente. ¿Donde estaba la avenida que solía recorrer y que la veía tan corta? ¿Por qué era tan larga ahora, pero demasiado larga? ¿Dónde estaba la apreciada muchedumbre y el tráfico que me daban la chance de ver a la derecha e izquierda? Simplemente, todo el mundo había desaparecido de nuestro camino. Mi madre estaba agitando su cabeza en sus manos, llorando como si estuviera haciendo una du´a para su Noorah. Finalmente llegamos a la entrada principal del hospital.

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